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viernes, 28 de diciembre de 2012

Sobre la reputación de los bancos globales



En la edición impresa del pasado fin de semana del Financial Times y dentro de las páginas de opinión, el Profesor John Coffee (Universidad de Columbia) publica una columna sobre el significado que va a tener la reputación de los gestores bancarios en el ámbito internacional (v. “Reputation is the crucial currency for bank investors”, 22/23 de diciembre de 2012, p. 7). Su opinión arranca de la dispar manera en que un mismo hecho susceptible de ser sancionado ha sido tratado por las autoridades supervisoras europeas y estadounidenses. A estas últimas corresponde un criterio de mayor severidad hacia los bancos implicados. 


Lo que hace interesante esa contraposición de criterios es relacionarla con la circunstancia de que uno de los legados de la crisis financiera es la aparición de una serie de entidades sistémicas de las que se viene a establecer que son demasiado grandes para caer. Pues bien, la cuestión que plantea Coffee es si el tamaño también reclama un tratamiento supervisor y sancionador a medida:

“From the British side concern is growing about the “punitive” nature of American enforcement. Why is the US “obsessed” with criminal prosecutions? In the US the idea that “too big to fail” means “too big to prosecute” has become politically unacceptable. But in the UK there remains a fear that criminal prosecutions could lead to a major bank failure, potentially destabilising international banking and chilling economic recovery”.  

El autor señala que, hacia el futuro, el rigor con el que han venido actuando las autoridades estadounidenses va a condicionar el comportamiento de todas las entidades sistémicas y la posición de sus principales ejecutivos. Determinados hechos que hasta ahora han merecido respuestas tibias, van a dar lugar a sanciones más severas:

Global banks must anticipate more aggressive enforcement, as they cannot escape the US market. This means that investment in a robust compliance system is essential. But robust compliance begins with “the tone at the top”. Chief executives of global banks will need to recognise that, like Caesar’s wife, they have to be above suspicion. Part of UBS’s continuing problem is that its co-CEOs cannot seem to escape some supervisory responsibility for its role in manipulating interbank lending rates. Only if senior management is clearly on the “side of the angels” is there much chance that a major bank can avoid future punitive treatment in the US if its underlings cross the line.

Reputation always counted. But in future it will mean much more than personal honesty and candour (which were always valued). It will also mean a zealous, no-nonsense approach to compliance with near-zero tolerance for misconduct”.

La reputación de una entidad, es la teoría de Coffee, será un valor primordial para esa actuación de esos grandes bancos internacionales:

“As the value of reputation grows, much may change. The path to the top of banks may shift. Regulatory experience may be valued more highly, rather than indicating that an executive is only suited to second-tier responsibilities in compliance.

Above all, global banks will need to compete not only over the price and quality of their services, but over reputation. And in the competition to reach the top, the future global bank chief executive will increasingly be the person who can best enhance that reputation”.

Si es así, los propios principios de su gobierno corporativo en cada entidad pasarán a ser también más rigurosos.

Madrid, 28 de diciembre de 2012