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jueves, 7 de febrero de 2013

Sociedades deportivas e intervención



Como todavía está cercana la entrada que dediqué a la incidencia del concurso de la actividad de clubes y sociedades deportivas, me encuentro con una noticia relevante que aún permite abundar en lo que puede ser el debate principal sobre el futuro Derecho concursal para ese tipo de empresas. Me refiero a lo que podríamos resumir como el debate sobre la especialidad, es decir, en qué medida el deporte profesional y su desarrollo por parte de determinadas empresas bajo una u otra forma (sociedades de capital, asociación, etc.) debe de ser objeto de un tratamiento singular en el marco de nuestra legislación mercantil y particularmente en la que regula la insolvencia. 




La noticia que motiva esta entrada va a dar argumentos a los defensores de la especialidad de la solución puesto que podrá alegarse que no es la regla general que la gestión de una empresa, en condiciones normales, contemple la posibilidad de intervención por parte de terceros ¿Quiénes serían los terceros en el caso de las sociedades deportivas futbolísticas? Por un lado, el Consejo Superior de Deportes y por otro, la Liga de Fútbol Profesional.



Según relataba la noticia publicada por Amaya Iríbar en El País con el sugerente titular de “Los fichajes son para los 'buenos'”, el fútbol español profesional ha acumulado en estos momentos una deuda de 3500 millones de euros. Una deuda que corre el riesgo de seguir aumentando en el marco de lo que es la gestión de muchos clubes deportivos en donde la combinación de la competición y el intento de obtener los mejores resultados están reñidos con la más elemental y prudente racionalidad económica. Al gestor de un equipo de fútbol se le perdonará todo si consigue evitar el descenso o la clasificación para una competición europea. Los seguidores de ese club no estarán preocupados por el impacto que ese objetivo pueda tener en la estabilidad financiera y patrimonial de la entidad. Lo que importa es el presente y del futuro ya se ocuparán otros pensamos siempre los aficionados.



Lo que viene a decir la noticia que comento es que esa situación también está llamada a encauzarse. Lo hace sobre la base de la iniciativa que ya comentaron en nuestra reciente mesa redonda algunos cualificados ponentes, con respecto a la aprobación de un nuevo reglamento económico:



“Si en abril el Gobierno impulsaba un protocolo para que estas entidades disminuyeran su deuda con Hacienda hasta hacerla desaparecer en 2020, ayer la Liga de Fútbol Profesional (LFP) aprobó un nuevo reglamento de control económico que impedirá fichar a los clubes que no tengan saneadas sus cuentas desde la próxima temporada y que implica la revisión previa de sus presupuestos”.



Es probable que la aplicación de ese reglamento no vaya a estar exenta de tensiones con los equipos.



Madrid, 7 de febrero de 2013