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lunes, 4 de mayo de 2015

Regulación financiera y análisis coste beneficio



Encuentro en el interesante blog del Profesor Eric Posner una entrada que plantea la aplicación también a la regulación financiera del análisis coste beneficio (CBA) que suele presidir –por así imponerse desde hace decenios- cualquier iniciativa legislativa estadounidense de cierta relevancia. El citado Profesor ha defendido esa opción en distintos trabajos, citados y accesibles a través de la mencionada entrada. Alguno de ellos mereció una cuidada entrada del Profesor Jesús Alfaro.

La recuperación de la cuestión la incita el breve artículo de Posner (junto con E. Glen Weyl) titulado The Case for Cost- Benefit Analysis of Financial Regulations:

“As former OIRA administrator Susan Dudley recently explained in these pages, CBA is no panacea. (See “OMB’s reported Benefits of regulation: too Good to Be true?” Summer 2013.) Agencies often exaggerate the benefits of regulations or underestimate their costs, and OIRA does not have the power or resources or sometimes the political or bureaucratic incentive to keep all agencies in line all the time. But it is hard to deny that the twin requirements of CBA and OIRA supervision have improved the performance of agencies compared to the pre-1981 status quo, and there is every reason to believe that the lesson will hold good for financial regulators as well”.

En contra de la aplicación del CBA a la regulación financiera aparece el extenso estudio del Profesor John C. Coates IV Harvard Law School, "Cost-Benefit Analysis of Financial Regulation: Case Studies and Implications" que se basa en una detallada investigación de distintas regulaciones aprobadas en varias jurisdicciones y cuya conclusión transcribo:

“This article has attempted to fill a significant gap in writing about costbenefit analysis – how such analysis would be conducted if, as advocated by some members of Congress, the D.C. Circuit, and legal academia, the law extended the current requirements that executive agencies engage in costbenefit analysis to financial agencies, and required those agencies to produce as part of their rulemaking quantified CBA that could be subject to review under the requirements of the agencies’ authorizing statutes and the APA. Detailed case studies of six rules – (1) disclosure rules under Sarbanes-Oxley Section 404, (2) the SEC’s mutual fund governance reforms, (3) Basel III’s heightened capital requirements for banks, (4) the Volcker Rule, (5) the SEC’s cross-border swap proposals and (6) the FSA’s mortgage reforms – finds that precise, reliable, quantified CBA remains unfeasible. Quantified CBA of such rules can be no more than “guesstimated,” as it entails (a) causal inferences that are unreliable under standard regulatory conditions; (b) using problematic data, and/or (c) the same contestable, assumptionsensitive macroeconomic and/or political modeling used to make monetary policy, which even CBA advocates would exempt from CBA law. Expert judgment remains an inevitable part even of what advocates label “goldstandard” quantified CBA, because finance is central to the economy, is social and political, and is non-stationary. Judicial review of quantified CBA can be expected to do more to camouflage discretionary choices than to discipline agencies or promote democracy”.

Aconsejo a los interesados en el tema el seguimiento del blog de Posner, pues anuncia una respuesta al citado trabajo de Coates.

Al margen de ese debate, la principal incertidumbre que acompaña la aplicación del CBA a la regulación financiera tiene que ver con las normas de salvamento o rescate, dictadas en ocasiones a posteriori de decisiones concretas que afectan a una o más entidades. La defensa de esa legislación suele partir del beneficio (ahorro) que implica regular a favor de ese tipo de medidas de intervención como forma de evitar los costes que habrían acompañado a la liquidación de esas mismas entidades. El problema es que resulta difícil determinar esos costes, dada la falta de bases empíricas (liquidaciones de entidades de crédito) sobre las que basar su estimación. La dificultad se acrecienta a partir de una condición incuestionable, aunque también de incierta evaluación. La crisis de una entidad puede tener costes sistémicos, con lo que el beneficio a considerar es algo a la vez tan importante como indeterminado: la estabilidad del conjunto del sistema financiero. Posner cita algunos intentos de avanzar en esa dirección al amparo de la revisión de crisis financieras anteriores.   

Madrid, 4 de mayo de 2015